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Ubicado en el inigualable enclave de la plaza mayor de la villa de Ainsa, en el pirineo aragonés, se halla el Bodegón de Mallacán, un local situado en una casa declarada monumento histórico artístico, con una decoración exquisita que te llevará a la época medieval. Consta de cuatro salones con unas vistas espectaculares a la montaña y al río Ara.
En este idílico marco podrás saborear lo mejor de la cocina tradicional y regional aragonesa con especialidades como su paletilla de ternasco de Escalona al horno de leña con patatas a lo pobre. Y para regar este suculento festín medieval contarás con una bodega de vinos insuperable.
Un restaurante incomparable que te seducirá por su originalidad, la calidad impresionante de su cocina y un servicio que destaca por su discreción y eficacidad.
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