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Este restaurante no debería llamarse Bon Retorn sino Vuelve Siempre porque es uno de esos lugares a los que si vas una vez siempre acabas volviendo.
La sofisticación de sus amplios salones, los delicados mármoles, sus colores pastel decorando la sala… Todo invita al placer de relajarse y degustar sus refinados manjares que al primer bocado se derriten en la boca.
Todo ello en un entorno incomparable de belleza y parajes naturales como es el Alt Empordà donde podrás practicar actividades como senderismo, paracaidismo, cicloturismo… Además, si te ha gustado mucho y no quieres marcharte aún, puedes reservar una de las cómodas habitaciones de su hotel, equipada con todas las comodidades y diseñada para que duermas como un angelito… Dulces sueños y Bon Retorn, o mejor dicho, ¡vuelve siempre!
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