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Los Olano, Segundo y Mª Eugenia, comenzaron su andadura en el campo de la restauración en el año 1970, con un bar-restaurante que regentaban en el mismo centro de Tolosa cuya especialidad era el chiquiteo y las banderillas (se llegaban a servir semanalmente hasta 700 litros de vino).
Errota-zar que significa molino viejo debe su nombre a un molino que se encuentra en el caserío de Idiazabal de Mª Eugenia, y que lleva más de 700 años en funcionamiento Errota-Zar presenta, con una buena relación calidad-precio, una oferta rotunda y gloriosa. Los platos son un punto imaginativos, pero siempre sin desviarnos de nuestra raiz que es la cocina tradicional vasca la cual reivindicamos plenamente.
Se trata de sacar partido a elementos sencillos. El milagro reside en la sabia combinación de los productos que integran la despensa del País Vasco, comenzando por el matrimonio de la carne y del pescado con refrescantes verduras y ensaladas, todo ello regado con buenos vinos, con presencia de la principales Denominaciones de Origen nacionales, encabezadas por los Rioja, entre los que se ofrece una amplia gama. Como todo restaurante que se precie, la decoración es sencilla y acogedora, con el sello propia de la casa vasca. Pero el ambiente resulta cálido y acogedor, envoltorio adecuado para la calidad de la cocina que miman particularmente.
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