Maria Ángeles Vázquez |
15.12.2011 |
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Hay sitios que, en un momento determinado, se vuelven el lugar perfecto para todo el mundo. Por lo general suelo desconfíar de estos sitios y por eso renegaba un poco de acudir a Santo.
Finalmente, por invitación de un amigo, decidí ir, aunque tengo que reconocer que fue una visita forzosa.
Todo esto cambió en cuanto entré por la puerta del restaurante. La decoracion y la amabilidad de los empleados me hizo sentir muy a gusto, en un ambiente muy agradable.
La carta era todo un surtido de platos brasileños con un toque mediterráneo, y aunque sólo probe la picanha todos tenían muy buena pinta. La picanha sin duda estaba buenísima; no se mucho sobre comida brasileña, pero a mi me gustó muchísimo.
La verdad es que todavía no he vuelto, pero no quepa duda que lo haré. Es una experiencia que recomiendo por completo.
Saludos :)
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